Can Roig

Diseñando una transición consciente

Cuando Lisi tuvo la oportunidad de transformar la finca familiar de Can Roig, me contactó para ver las posibilidades de cambiar ese paraíso abandonado en un proyecto viable de permacultura. Su intención no era solo mudarse, sino hacerlo con sentido y con un plan realista para desarrollar la finca paso a paso.


Mi acompañamiento consistió en elaborar una hoja de ruta para los primeros tres años, basada en el diseño de permacultura y adaptada al ritmo personal de Lisi y del propio terreno. Para ello, estudiamos los espacios existentes, los recursos disponibles y las prioridades inmediatas.

Primeras decisiones: mirar antes de actuar

Aunque Lisi conocía bien la finca, planteamos dedicar un buen tiempo a las observaciones del terreno, entender bien los movimientos del agua a través de la finca, la calidad del suelo, la presencia de fauna, los microclimas y la evolución estacional del lugar.

También fue crucial, entender en que momento personal estaba el proyecto, ya que las decisiones acababan siendo tomadas entre varias personas. Y sobretodo teniendo en cuenta que de momento Lisi estaba sola en el desarroyo del proyecto, y se tenía que ser realista en los tiempos de implementación, para no sobrecargarse y quemarse.

 Este tiempo inicial permitió tomar decisiones con más criterio y evitando inversiones desordenadas o poco útiles.

Durante este período también definimos los elementos mínimos para poder habitar la finca cómodamente a corto plazo:
 — Un punto de agua operativo
 — Un primer lugar habitable de bajo coste (caravana, módulo, etc.)
 — Un sistema de baño seco funcional
Estas soluciones sencillas le permiten tener autonomía mientras el proyecto avanzaba.

Diseño de las zonas de Permacultura

Estructuramos la finca según el enfoque de zonificación en permacultura: desde la vivienda (zona 0), pasando por el huerto cercano (zona 1), el Bosque Comestible y el gallinero (zona 2), las áreas productivas extensivas (zona 3), hasta los espacios semisalvajes (zona 4).
La zona 5, destinada a la naturaleza sin intervención, se mantuvo como un espacio para pasear, observar y conectar con el entorno silvestre.

Esta organización ayudó a priorizar tareas y decidir dónde invertir energía según la frecuencia de uso, el acceso y el tiempo disponible.

 

Agua como infraestructura prioritaria

El agua es vida, y en por inaccesibiidad, asegurar un sistema de agua confiable era clave.
Por eso, una de las primeras intervenciones es rehabilitar el depósito principal y confirmar que la bomba podía abastecer la vivienda y las áreas de cultivo.


Tener agua disponible desde el inicio te permite avanzar en otras mejoras con tranquilidad, y sienta las bases para que se desarroye la vida en los habitantes, los futuros huertos, árboles y animales.

Vida sencilla, a tu ritmo

El proyecto priorizó la viabilidad real.
Antes de abordar las grandes obras, trabajamos soluciones accesibles:
— Vivienda provisional
— Captación de agua de lluvia
— Energía de apoyo (solar portátil o generador)

Este enfoque permitia que Lisi pudiera pasar períodos en la finca, organizar sus tiempos y decidir cuándo dar el paso a vivir allí de manera permanente.

Preparar el terreno

Paralelamente, se planearon zonas más especificas, pensando en preparar el terreno para su productividad futura:
— Mejora la fertilidad del suelo con abonos verdes y leguminosas
— Planificación de riegos
— Primeros movimientos de tierra para prevenir erosión

Este enfoque permite preparar y sumar vida al suelo mientras se avanzaba en la creación del proyecto general.

El bosque comestible

La zona 2 está destinada a convertirse en un bosque comestible: un sistema rico en biodiversidad, donde árboles, arbustos y herbáceas conviven aportando alimento y belleza.

Sin embargo, contemplamos una alternativa: si Lisi decidía no desarrollar este espacio como bosque, pasaría a funcionar como zona 3, más orientada a producción extensiva.
Esta flexibilidad hacía posible avanzar sin presión, adaptando el plan a cada momento vital.

Integración y expansión

A partir del tercer año, el foco está en consolidar y seguir desarroyando el proyecto:

— Ampliar el huerto familiar
— Fortalecer el sistema de agua
— Avanzar en la rehabilitación de la vivienda y crear un hogar 
— Integrar poco a poco animales, siempre según disponibilidad

Con el paso del tiempo, la finca puede ofrecer nuevas oportunidades: cursos, voluntariado, pequeños ingresos por producción, alojamiento…

Lo más importante es que el proceso se desarrolla paso a paso, sin prisa, manteniendo el entusiasmo y evitando la sobrecarga.

Conclusión

Qué soluciones podimos aportar para el proyecto Lisi?

✅ Una hoja de ruta clara para tres años, que reduce incertidumbre

✅ Un diseño en mapa, para situar la acción en sus diferentes zonas
✅ Priorización inteligente: qué hacer primero, por qué
✅ Plan por fases para inversiones graduales, adaptadas al presupuesto
✅ Diseño flexible, que acompaña a su ritmo de vida
✅ Una base sólida para crear un hogar vivo y autosuficiente

 


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